Una selfie con Nvidia no es una política de Estado: cuando la promesa de la IA vuelve a visitar América Latina
La llegada del CEO de Nvidia a México, anunciada por el gobierno como un hito para impulsar la IA, fue un gesto sin compromisos verificables —sin fábricas, sin transferencia tecnológica, sin empleos garantizados—. Al mismo tiempo, los estudios laborales y empresariales de la semana muestran que la IA se adopta rápido pero sus beneficios se concentran y tardan: son los trabajadores quienes cargan con el deber de reciclarse. La dinámica regional queda al desnudo: los estados invitan al capital tecnológico a las portadas mientras la sociedad recibe los riesgos.